Ocaña era madridista y pequeñajo. Llevaba la camiseta de Butragueño en verano y un plumífero verde y amarilo en invierno.
Además, se parecía al actor de la película "Solo en casa". Cuando se hizo mayor, dijo -nada más y nada menos- que se iba a Japón a meterse cura, pero eso es otra historia.
-Me quedo solo en casa- me dijo un sábado- vente con Lasso. Mi madre me ha dejado una olla express llena de albóndigas. Pasamos por tu casa a la una y media.
-Vale- respondí.
A la una y media estaba esperándolos en el sillón que había en mi portal antes de que lo robaran. Pero no aparecía nadie. Dieron menos cuarto y las dos. Nada de nada. Muy enfadado, me fui a casa de Ocaña. Llamé al timbre y me abrió el muy idiota con una albóndiga pinchada en un tenedor.
-Ocaña-le dije- métete las albóndigas por el culo.
Y me fui corriendo a mi casa.
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viernes, 21 de septiembre de 2007
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