jueves, 14 de diciembre de 2006

Exigimos

En un infierno particular en el que prevalece el rojo y lo marrón, una aficionada al anal se mece mientras remueve con un palo dentro de una gran perola. Está de frente y sonríe a los paparazzis. Está ella sola y se lo hace, porque le gusta que la miren. Por eso adopta esas posiciones, por eso se mece. Se ha vestido para la ocasión de sedas, que le cuelgan desde la cintura sobre los muslos, redondeados como un error y duros como un castigo. Y desde el cuello, donde se anudan sendos pañuelos de seda transparente, se cubre los senos. El acto primero se prolonga en este infierno particular, en el que te quitan el reloj en la entrada, también la reflex y gira el palo. Casi al final del primer acto, sin haberme todavía encaramado, me doy cuenta de que estoy ante un lienzo sobre el que fluye óleo y galipote de manera persistente, en continuo movimiento, dibujando perversiones y fantasías en las mentes de los condenados particularmente. Superado el contratiempo, ya si me encaramo en función bidimensional empapado de óleo preferentemente rojo y lo marrón me torna figura clave en la representación. Exigencias.
pozo-elcoliseo

1 comentario:

El Inspirado dijo...

SirisO, trae las añepas customizadas fruto de la paciencia intemporal, pues preciso de un clinón holocaústico para refrenar las turgencias holográficas... Dando más de las vueltas contra la cuarta pared. Si, se agujereó la faltriquera donde guardaba un último cling...